“Cuan precario es el normal intelecto humano, y cuan pequeña la claridad de la conciencia; se echa de ver en que a pesar de la efímera brevedad de la vida del hombre, arrojada en el seno del tiempo infinito, a lo penoso de nuestra existencia, a los innumerables enigmas que por doquier nos salen al paso, a la densidad de significado de tantos fenómenos y a la absoluta insuficiencia de la vida, no todos filosofan constante e incesantemente, incluso ni siquiera muchos o aun algunos, o al menos unos pocos, no, sino solo de vez en cuando uno, y únicamente en contadísimas excepciones. Los demás van viviendo en este sueño de modo no muy diferente a los animales, de los cuales al final solamente se distinguen por su capacidad de tomar precauciones a varios años vista.” – AS
“El embotamiento de la inteligencia va siempre asociado a un embotamiento de la sensibilidad y a una escasa excitabilidad, lo que hace que una constitución así sea menos sensible a los dolores y pesares de cualquier clase y magnitud. A ese embotamiento del espíritu se debe el vació interior impreso en innumerables rostros, que se revela también en la constante atención a todo lo que sucede alrededor, incluso a los sucesos mas insignificantes, y cuya verdadera causa esta en el tedio, que empuja a una permanente y ávida búsqueda de estímulos externos a fin de mantener activos el espíritu y el animo con cualquier cosa. La elección no suele ser muy exigente, no se hace asco a nada, como lo muestra la compañía que buscan y sus conversaciones, así como la existencia de una ingente cantidad de curiosos y mirones. Dicho vació interior es el origen principal de la búsqueda de compañía, de distracciones, de placeres y lujos de todo tipo, que a muchos conducen a la prodigalidad primero, y después a la miseria.” – AS
Recent Comments